Gestión del conocimiento y su importancia en la empresa

No cabe duda que hoy en día, el conocimiento en las empresas ha sido pasado a ser considerado uno de los principales motivos de éxito de las nuevas generaciones, siendo ampliamente valorado cuando antes no se tomaba en cuenta como debería. En esta ocasión me gustaría compartir contigo un artículo que leí hace unos días y me pareció sumamente interesante. Está a cargo de Carlos Cabrera a quien le agradezco por compartir tan importante información con la comunidad lectora. Si el contenido es de tu agrado, te recomiendo visitar la página www.sanperasesores.es donde podrás encontrar información interesante sobre diversos temas relacionados con el mundo empresarial y la tecnología.

“Conversaciones en el diván de la empresa sobre la gestión del conocimiento”

– Paciente: Doctor, doctor mi mentor me repite constantemente que debo formarme, actualizar mis conocimientos, reciclarme más a menudo, mejorar mi gestión del conocimiento, dice que tengo talento, pero no sé sacarle partido. La cuestión es que a mí no me apetece, ¿qué cree que me pasa doctor?

– Doctor: Uhm, déjeme pensar amigo mío, por los síntomas, creo que padece usted excusítis.

– Paciente: y eso ¿es grave?

– Doctor: si no se actúa a tiempo puede convertirse en crónico.

– Paciente: pero doctor, si eso es lo que hago, le dedico casi todo mi tiempo a la empresa, poco a mi familia y casi nada para mí mismo, ¿cómo quiere usted que encuentre  tiempo para formarme? Es más llevo mi trabajo al día y soy muy disciplinado, así que, para qué asistir a cursos, todo lo que necesito lo tengo en el trabajo.

– Doctor: bueno detecto que aparte de la excusitis, padece usted el síndrome de la zona de confort

– Paciente: vaya, lo que me faltaba, más síntomas. ¿Y en qué consiste?

– Doctor: pues parece ser que se ha acomodado usted. Cree que con su experiencia es suficiente llevar su trabajo al día.

– Paciente: ¿y qué me recomienda usted?

– Doctor: en primer lugar, debería usted reflexionar sobre sus necesidades formativas personales (actualización de su historial profesional) y aproveche para repasar su trayectoria profesional dentro de la empresa, para lo cual debería contestar a las siguientes preguntas:

¿Cuánto tiempo hace que no me actualizo respecto al trabajo y tareas que desempeño a diario?

¿Dependo exclusivamente de la empresa (gestores) para formarme?

Si dispusiese de más tiempo, ¿estaría dispuesto a actualizar sus conocimientos?

¿Estaría dispuesto a comentar con su jefe más inmediato, sus carencias e intentar planificar mejor la gestión de su tiempo?

¿Es usted consciente de los valores añadidos (aparte del contenido e impartición) que pueden aportarle un programa concreto de formación?

Esta adaptación resumida de una conversación entre un entrenador externo y un empleado resume, en pocas líneas, una realidad respecto a la gestión del conocimiento y talento en las empresas.

Son muchos los profesionales que saben que hoy en día, quién no se forma es porque no quiere. Los medios a nuestro alcance son prácticamente ilimitados. Por lo tanto no se trata de ser conscientes de nuestras carencias si no de saber hasta qué punto la formación nos aporta beneficios y posteriormente salir de nuestra zona de confort de “que me vas contar que yo ya no sepa” y empezar con pequeños (retos motivadores) cursos, programas, charlas, seminarios que nos motiven a programar una estrategia que vaya encaminada a la mejora de nuestro plan de vida personal y profesional.

Planteamiento:

  • ¿Escalarías por una montaña sólo y sin equipamiento, a sabiendas que el tiempo va a cambiar a peor?
  • ¿Te subirías a un avión que ha tenido varias averías en las escalas anteriores a la tuya?
  • ¿Subirías a un ascensor que no tiene mantenimiento y ha tenido varias averías?

En los tres casos, queda claro que si puedes, la cuestión es si eres consciente del riesgo que corres tú y las personas que puedan depender de ti y de tus actuaciones (decisiones), véase un cliente, por la falta de conocimientos, particularmente los concernientes a la toma de decisiones.

Para evitar los continuos miedos respecto a los acontecimientos que mueven nuestra silla a diario, podemos situarnos bajo el paraguas que gestione la información, comunicación y formación. Para ello los profesionales deberían adoptar una actitud positiva, abierta, y proactiva hacia el aprendizaje y la gestión del conocimiento.

“La educación es una tarea lenta y progresiva que requiere no sólo de información sino de formación. La información es conocimiento de datos, sin embargo, la formación es criterio, mejora de la personalidad.” – Enrique Rojas

La formación tiene el poder de actuar como una lupa que nos permite ver la letra pequeña que implica falta de información, o desconocimiento, lo que lleva a los consiguientes errores de interpretación.

Para los Mandos y Directivos, recomendaría que descubran en su clientela interna (empleados) los talentos con sus habilidades, en paralelo a un acompañamiento respecto a sus aficiones (es una actitud muy motivadora ayudar a desarrollar aficiones), con una formación adecuada y actualizada para que aprendan a realizar una correcta gestión del conocimiento.

“No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.” – Aristóteles

“Formarse es descubrir, y compartir los resultados de la formación recibida es una buena forma de dejar fluir el talento por la motivación.” – Carlos Cabrera

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